jueves, 23 de noviembre de 2017

¿Alguien al otro lado?

Como pudo sacó fuerzas y agarró la bicicleta. Llovía. La carretera estaba empantanada y el trayecto iba a ser largo. No había de otra. Pedalear. Al menos 20 minutos sin pausa, para no correr peligro.



Pero, ¿a dónde iba? No lo sabía. Solo quería pedalear. De día. De noche. Sin pausa. Avanzar. O al menos alejarse del punto de partida. De repente no podía detenerse. Sus pies se movían solos. Era como si no los controlara. Pero no importaba. Eso quería él. No controlar nada. Dejarse llevar. A duras penas sostener el manubrio. Llovía.




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